No te miento: fui feliz
Por Angélica Ferrer.
Fuente: El Sol de México
Era el primer día de los abuelos sin Alfonso, mi abuelito. Ese domingo, salimos mi mamá Chayo y yo de nuestra entonces casa, en la colonia Tacuba, a mi tierra, CTM el Risco, para ver a mi abuelita Charo. Justo en la periferia, justo en la infancia.
Compramos un pastel para cortar entre las tres; no recuerdo qué otra cosa comimos. Como siempre, nos sentamos en nuestras sillas favoritas en el comedor y platicamos.
Para esa época, yo era editora de Internacional en el sitio web de Milenio y recibí una alerta de tantas de medios de comunicación: reportaban la muerte de Juan Gabriel.
No sabía cómo decirles a mi abue y a mi mamá. El divo de Juárez es una pieza fundamental en nuestra familia; su música ha estado presente siempre.
Se los dije. No podíamos creerlo. Pusimos el canal de noticias, ese con el que me eduqué desde niña. Era cierto: la transmisión se convirtió en cobertura especial, en vivo y en directo, desde Estados Unidos, donde murió.
Juanga apenas había rebasado los 60; era muy joven y seguía en la gira con la que había llenado nuevamente varias fechas en el Auditorio Nacional.
Fue uno de esos "última hora" que no se me ocurrió jamás; cuando le tienes tanto cariño y agradecimiento a alguien, te parecen infinitos.
A pesar del impacto, tuve mucha suerte en pasar esa fecha con ellas. Las Rosarios, especialmente mi mamá, me hablaron de "la noche que México no durmió", ocurrida a finales de agosto de 1988.
Alberto Aguilera se presentó en uno de los programas más exitosos de la época: "Mala noche, no", conducido por Verónica Castro. Por lo que sé, el programa normalmente no duraba más que un par de horas. Esa fecha, se extendió casi una jornada laboral, hasta hilarse con el noticiero matutino.
Juan Gabriel cantó, cantó y cantó. Impactó a toda la audiencia, la presente en el set y en los hogares. Mi mamá me ha contado que, al otro día, solo dio tiempo de bañarse e irse a la escuela. Fue tan bueno ese programa que quedaría en el corazón de miles de personas, entre ellas, las Rosarios.
No hubo mes en el que no escuchara un disco del artista michoacano en casa de mi abue. Una de las portadas que más amo es la de El México que se nos fue, donde viene Canción 187, escrita en protesta por las leyes antimigratorias en boga durante la década de 1990. Es una de mis melodías favoritas, y más en estos tiempos tan duros mundialmente.
Cantamos las Rosarios y yo cuando lo fuimos a ver en el Auditorio Nacional, hace muchísimos años. Tengo muy pocos recuerdos de ello, pero me quedo con esa sensación de haber disfrutado algo que tanto nos amalgama.
Los conciertos de Bellas Artes eran imprescindibles en casa. Las frases, los chistes, todo; No vale la pena y Caray son parte de mis mantras. El disco de Lucha Villa interpretando las composiciones de Juanga se volvió fundamental en toda mi vida, especialmente a finales de 2017, inicios de 2018.
Incluso hasta Amor Eterno, que tanto me choca por ser la banda sonora de los velorios en México, tiene un lugar en mi corazón.
Le tengo tanto cariño a Juanga que, hace un tiempo, fui con mi playera de Hasta que te conocí a Bellas Artes. No había nacido para aquellos épicos conciertos de 1990, así que me sentí como yendo al templo con él. Soy una atea que considera al artista su santo patrono; un mar de incoherencias mi corazón.
Mi afición también es compartida con otra mujer que adoro y que es vital en mi existencia: Katia, mi mejor amiga. Cada que sale algo nuevo de Juanga, nos comunicamos para comprarlo, ir, escucharlo, verlo. No solo Paul McCartney nos une.
Nadie, salvo ella, ha logrado que cantemos dos veces Se me olvidó otra vez: la primera, tenía el alma destrozada. La segunda fue en un karaoke; por fin pudimos reírnos de esa situación, de esa a la que le dediqué Tú a mí no me hundes.
Ese 28 de agosto fue tan fuerte, pero también tan bello, que atesoro haberlo pasado con mi abue y con mi mamá. No les miento: fui feliz y con mucho amor.
A una década, me toca vivirlo solo con Chayo, dado que Charo murió en marzo de 2025. Lo pasaremos con música, recordando a quienes amamos. Seguro a mis abues les tocará la fiesta mayor: han de compartir el mismo plano. Ojalá bailen Debo hacerlo.
Dónde estén, hoy y siempre, yo les llevo conmigo.
Un regalo para otros fans como yo: https://open.spotify.com/playlist/2L5Nf4TkH3N3mITWVpMqCv?si=FD3uG3StR--w0l5N1k9Qvg
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